Masaje Bebés

Actualizado: feb 16


El más poderoso masaje que el bebé puede recibir en la vida es, sin duda, el trabajo de parto, durante el cual, por medio de las prolongadas contracciones uterinas, el feto es empujado por el canal del parto. En este proceso se estimulan al mismo tiempo el sistema nervioso periférico y los órganos principales del bebé. El masaje en bebés es una manera natural de prolongar ese proceso, potenciando así el desarrollo y la capacidad de adaptación del bebé al medio externo.

Cuando se practica con frecuencia, el masaje terapéutico garantiza que el bebé no acumule zonas de tensión o rigidez en los músculos y las articulaciones, permitiendo que él se relaje física y emocionalmente, adopte posturas correctas y tenga confianza en sí mismo para ejecutar libremente sus movimientos.

Además, y no menos importante, el masaje en los bebés permite a los padres manifestar afecto y cubrir la necesidad de contacto físico con el bebé, proporcionándole beneficios emocionales y físicos que promueven un bienestar integral.

Laura Gutman, en su libro "La maternidad y el encuentro con la propia sombra", nos recuerda que "durante los primeros nueve meses de vida extrauterina, las necesidades básicas de los bebés son esencialmente similares a las que se satisfacían con comodidad en el vientre de sus madres, a saber: comunicación, contacto y alimentación permanente (en ese orden).

El Tacto


Sabemos que el tacto es el primer lenguaje del recién nacido, su primer medio de comunicación, desempeñando un papel esencial en la formación inicial de la relación entre padres y hijos. A través del toque es posible estimular a miles de receptores táctiles esparcidos por el cuerpo del bebé. Estos receptores permiten al bebé pasar de una sensibilidad primaria, localizada en el nivel de la boca, manos y pies en el nacimiento, a una sensibilidad global, más equilibrada, al mismo tiempo que desarrolla una motricidad voluntaria más armoniosa, que va de la cabeza hasta los dedos los pies.

Al estimular el tacto en el bebé también estimulamos los otros sentidos. De hecho, el tacto en el bebé está asociado sistemáticamente al gusto (los bebés hacen contacto con la boca permanentemente), a la visión (la mano es considerada el segundo órgano de visión de los bebés), la audición (la piel también transmite vibraciones!), el equilibrio (el masaje estimula el sistema vestibular, que nos permite equilibrar el cuerpo con relación al peso de la gravedad) ya la propiocepción (al desplazarse, el toque permite reconocer la localización espacial del cuerpo en relación al suelo u otro).

Además, el tacto es un sentido de proximidad, que expresa sinceridad, autenticidad y atención al otro. Él constituye el modo de comprensión del bebé con su medio ambiente y lo permite captar las intenciones contenidas en la voz y en los movimientos de sus cuidadores, en la manera como lo llevamos y lo masajeamos y en los olores que desprendemos. Somos el canal que permitirá al bebé aprender a respetar al prójimo, y también a tener confianza en sí mismo y en el otro.

Beneficios emocionales del tacto:

- Confianza y seguridad;

- Promueve el contacto de los padres con el bebé;

- Reduce el nivel de cortisol, la hormona liberada en situaciones de estrés;

- Estimula la liberación de los opiáceos naturales del cuerpo, como las endorfinas, que suavizan el dolor y proporcionan sensación de bienestar;

- Durante el masaje, tenemos la ocasión de mirar al bebé, besarlo, dar cariño y hablar con él.

Beneficios físicos del tacto:

- El tacto promueve, así como las vitaminas, los minerales y las proteínas, el crecimiento y el desarrollo sano del bebé;

- Potencializa las hormonas segregadas por la hipófisis, como, por ejemplo, la hormona del crecimiento GH y TSH (hormona estimulante de la tiroides);

- Favorece la circulación, pues a la medida que los músculos relajan ellos absorben la sangre y al contraerse nuevamente ayudan a bombear la sangre de vuelta al corazón, contribuyendo así con el retorno venoso;

- Favorece la relajación muscular y, consecuentemente, aumenta la flexibilidad articular;

- Limpia la piel y ayuda a eliminar las toxinas, abriendo los poros y favoreciendo la oleosidad natural de la piel, que confiere elasticidad y resistencia contra las infecciones;

- Estimula el nervio vago, ligado al tubo digestivo, facilitando la liberación de hormonas responsables de la absorción de los alimentos, como la insulina y la glucosa;

- Potencializa el flujo del líquido linfático, mejorando la resistencia corporal contra las infecciones;

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Referência: El arte Práctico del Masaje Infantil, Peter Walker


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