La Práctica de Yin Yoga

Actualizado: feb 16


Este artículo da continuidad al post de ese mismo blog Yin Yoga, donde expuse algunos conceptos teóricos que orientan la práctica de Yin Yoga. En este artículo expongo brevemente cómo la práctica en sí se diseña así como los efectos de las asanas en las articulaciones, fascia, meridianos, etc.

Antes de empezar la práctica de Yin Yoga debemos tener en mente los tres Tattvas. Tattvas, en su esencia, significa "la realidad de algo, o su naturaleza principal."

Los tatvas:

• Entrar en la postura con seguridad, moviéndonos hacia un límite desafiante pero seguro;

• Durante la realización de la postura, asumir una actitud de contemplación, de quietud;

• Una vez en la postura, es necesario permanecer en ella durante un tiempo.

Además, para eliminar los bloqueos existentes y permitir que la energía fluya libremente, aconsejamos realizar al inicio de la clase un trabajo de Vinyasa suave – sin calentar demasiado la musculatura – o algunos pranayamas.

Movimientos de la columna y las posturas de Yin Yoga


Una práctica básica de Yin Yoga debe incluir flexiones de la columna, aberturas de cadera, extensiones de la columna y torsión. Las flexiones de la columna incluyen no sólo la flexión básica con las dos piernas estiradas, sino también las posturas que combinan la flexión con la abertura de caderas, como la postura de la Mariposa (la versión Yin de Baddha Konasana) y la de la media Mariposa (la versión yin de Janu Sirsasana), la postura de la media rana (la adaptación Yin de Mandukasana), de la Libélula (la versión Yin de Upavistha Konasana) y del Caracol (una versión de Yin de Halasana). Todas estas flexiones estiran los ligamentos de la parte posterior de la columna vertebral y ayudan a descomprimir las vértebras (lumbar). Las flexiones con las piernas estiradas, como en la postura de la Lagarta (la versión Yin de Paschimotanasa) estiran la fascia y los músculos posteriores de las piernas.

La postura del Caracol (Halasana) también estira toda la columna, pero enfoca más en las regiones torácica y cervical. Las posturas como la Mariposa, media mariposa, media Rana o de la Libélula estiran no sólo la columna vertebral, sino también la ingle y la fascia que reviste la región sacro-ilíaca. La postura del Lazo (flexión de la columna o una versión de Gomukhasana) y la postura del Cuadrado (flexión de la columna con la posición de las piernas de Sukhasana) estiran el músculo tensor de la fascia, y la postura del Cisne acostado (una versión yin de la flexión Eka Pada Rajakapotasana) estira todos los tejidos además de actuar en la rotación externa del muslo.

Para equilibrar las flexiones, se proponen posturas de extensión de la columna como la postura de la Foca (una versión yin de Bhujangasana), la postura del Dragón (una versión yin del pasillo) y la postura de la Montura (una variación yin de Supta Vajrasana o, Supta Virasana). La Postura de la Montura y la de la Foca son excelentes para alinear el sacro con la columna vertebral, restableciendo la curva natural de la lumbar que se pierde a lo largo de años. La postura del Dragón, que es un poco más cercana a las versiones tradicionais de las asanas, alarga el músculo iliopsoas de la cadera y de la parte anterior del muslo, además de ayudar a preparar nuestro cuerpo para la postura de meditación, restableciendo una ligera inclinación de la pelvis.

Para estirar los ligamentos y los músculos de las caderas y de la columna vertebral y compensar las extensiones y flexiones de la columna, la postura de Torsión del tronco (versión yin de Jathara Parivartanasana) es indicada para finalizar la práctica, antes de entrar en Savasana.


Hay otras posturas de Yin yoga, además de las mencionadas en este artículo. Para una lista más exhaustiva, aconsejo visitar la página web de Bernie Clark, donde hay en inglés la lista completa de posturas, los efectos benéficos y las contraindicaciones de cada postura, cómo entrar o salir de las posturas, alternativas y opciones (incluyendo el uso de los accesorios), posturas de compensación, órganos, meridianos y articulaciones afectadas y el tiempo de permanencia.

Conclusión


Para finalizar, me gustaría retomar los tres principios o Tattvas mencionados al principio y hacer un paralelo con la vida. El primer Tattva nos remite a las resistencias mentales, a las limitaciones físicas y a las aspiraciones espirituales. En ese sentido, en nuestro día a día somos constantemente desafiados a salir de nuestra zona de confort. Sin embargo, pasamos mucho tiempo resistiendo a la idea de que no importa el esfuerzo que hagamos, hay situaciones en la vida en las cuales no conseguimos tener el control de nada. Al buscar ese límite desafiante pero seguro, tenemos la oportunidad de nos entregar y nos tornar observadores silenciosos de nosotros mismos. Somos invitados a inclinarnos ante esta energía sutil y sabia que anima cada célula de nuestro cuerpo. El segundo Tattva, remite a la quietud necesaria para entrar en contacto con nuestro corazón y así poder vivir sus atributos positivos como bondad, compasión, amor y apoyo infinito. Al disolvernos en la respiración damos lugar a la serenidad. Finalmente, el tercer Tattva, que es la permanencia en la postura por algunos minutos, nos da tranquilidad y confort, y, al permitirse ese descanso, adquirimos paciencia. Y con más claridad mental, dejamos brotar la fuente inagotable de gratitud que reside en nuestro corazón.

Finalmente, me gustaría recordar que como toda práctica de Yoga, la presencia de un instructor cualificado es esencial. En ese sentido, este artículo está dirigido a profesionales del área o practicante avanzados, que ya poseen herramientas suficientes para realizar las posturas con seguridad.

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