AROMATERAPIA Y LAS EMOCIONES

Actualizado: 27 de sep de 2020


Quinta esencia del vegetal, los aceites esenciales son mucho más que una simple asociación de moléculas, ellos representan lo que hay de más sutil en el reino vegetal, de los cuales concentran toda la inteligencia y la energía. No es por casualidad que tienen el término 'esenciales' en su nombre. Este término remite al concepto de Quinta esencia, en alusión a Aristóteles, que consideraba que el universo estaba compuesto de cuatro elementos principales - tierra, fuego, aire y agua - y un quinto elemento, etéreo, que impregna todo, una energía pura emanada del centro creador, la causa o origen de los otros cuatro elementos, presente en todos los compuestos.

Aunque sea popularmente conocido como Aromaterapia, el estudio de las diferentes formas de utilización de estas sustancias puede ser definido de forma más amplia por Aromatología, que comprende el estudio de los efectos y las propiedades de los aceites esenciales considerando la utilización externa (inhalaciones, masaje, cosmética) y interna, con todos los aspectos terapéuticos involucrados: clínicos, psicoemocionales y energéticos. El término Aromatología, considerado una rama de la fitoterapia, surgió en Francia con el objetivo de diferenciar la verdadera Aromaterapia practicada por los franceses de aquella creada posteriormente en Inglaterra en la década de 70, más enfocada en el masaje.

Hay también en ese universo de los aromas, una ciencia denominada Aromacología, que investiga las interrelaciones entre psicología y las fragancias, o la relación de ésta con los efectos psicológicos y fisiológicos en el ser humano. Aromacología fue un término creado y registrado como "Aromachology", en 1989, por el Sense of Smell Institute, conocido formalmente como Fundación para la investigación del Olfato. De la aromacología a la olfatoterapia concebida por Gilles Fournil en 1992, que integra la dimensión cuántica, el enfoque consiste esencialmente en la inhalación de los principios aromáticos que van a interferir en las emociones, en los comportamientos y en el bienestar del individuo.

El olfato es el órgano de los sentidos más sensible y el primero en ser percibido por el cerebro, además de ser el único sentido ligado directamente al sistema límbico (constituido por el hipotálamo, hipocampo, amígdala, fórnix y córtex), considerado nuestro cerebro emocional. El hipocampo está relacionado con la memoria de larga duración y la comparación (memoria explícita), mientras que el hipotálamo participa del control de los comportamientos, regula las condiciones de funcionamiento interno y de los líquidos corporales (control de las funciones vegetativas y endocrinas).

La amígdala, una pequeña estructura en forma de almendras situada encima de la corteza cerebral, es considerada la sed de las emociones, de la memoria, de la afectividad, del comportamiento y del aprendizaje; está ligada al hipocampo y al tálamo, influenciando significativamente nuestro comportamiento emocional. La amígdala es el eterno vigilante de los comportamientos de miedo y ansiedad, responsable también por los conocidos flasbacks.

La amígdala tiene un papel importante en el almacenamiento y la liberación de traumas emocionales: nuestra memoria emocional pasa por la amígdala mientras que la memoria de largo plazo (explícita) pasa por el hipocampo. Esta diferencia explica por qué no recordamos un trauma que ocurrió al comienzo de la vida; el hipocampo es todavía inmaduro cuando la amígdala ya es capaz de almacenar recuerdos inconscientes. Un traumatismo precoz puede, por lo tanto, perturbar las funciones mentales y el comportamiento de un adulto a través de mecanismos inaccesibles a la conciencia.

El sistema límbico también está directamente relacionado con las regiones del cerebro que controlan el ritmo cardíaco, la presión arterial, la respiración, los niveles de estrés y el equilibrio hormonal. Así, además de despertar aspectos individuales, la composición química de los aceites esenciales provocan también respuestas fisiológicas y endocrinas en el organismo. Los sesquiterpenos, compuestos naturales presentes en algunos aceites esenciales (vetiver, pachulí, cedro, santal de la India, incienso, mirra, clavo, melissa, cedro del atlas) pueden aumentar los niveles de oxígeno en el cerebro en hasta 28%. Un aumento del oxígeno de esta magnitud puede llevar a un aumento de la actividad en el hipotálamo, afectando no sólo las emociones, sino también el aprendizaje, el comportamiento de innumerables procesos físicos como la función inmunitaria, el equilibrio hormonal, los niveles de energía, etc.

Acción de los aceites esenciales

Los aceites esenciales actúan de manera holistica, en los niveles físicos, energéticos y psicoemocionales. Pueden, por lo tanto, ser utilizados en los más diversos contextos: área médica y familiar, cosmética, culinaria, masaje, acompañamiento psicoemocional, combate al estrés, prevención y acompañamiento de problemas recurrentes (trastornos invernales, dificultades digestivas, problemas de piel, etc.).

Cada sistema, órgano o patología se relaciona con sinergías de aceites esenciales que pueden tonificar, estimular, calmar o armonizar la meta deseada. Con frecuencia, algunos aceites pueden tener varios espectros de acción complementarios que corresponden a un perfil físico, energético y psicológico. De este modo, para un mismo problema, existen varias posibilidades. Por ejemplo, hay más o menos 30 aceites esenciales para ayudar en el combate al estrés, calmante del sistema nervioso central. Para elegir entre la lavanda, la albahaca, la camomila o el petit grain, es preciso individualizar en función de las necesidades físicas, psicológicas y energéticas del individuo.

La acción de los aceites esenciales a nivel físico-emocional ocurre por medio de las fibras nerviosas de las neuronas olfativas que, al inhalaren el aroma, transforman la energía química (molécula aromática) en impulsos eléctricos. Estos impulsos van a estimular los nervios olfativos que transmitirán el mensaje al cerebro, más precisamente al sistema limbico, la sed de las reacciones emocionales y del humor.

La acción de los aceites esenciales a nivel energético ocurre gracias a la estrecha relación de nuestros centros energéticos con nuestras experiencias y pensamientos. De esta forma, al actuar en el equilibrio psicoemocional y físico, los aceites esenciales equilibran también nuestros centros energéticos y nuestros cuerpos sutiles.

Hay una correspondencia entre nuestros estados emocionales perturbados y los aceites esenciales, que, a través de la frecuencia de cada aroma, entran en resonancia con nuestros campos de conciencia. Así, algunos aceites esenciales estimulan el desarrollo de nuestras potencialidades, otros la autoconfianza o aún el equilibrio emocional y mental.

Vale recordar que la influencia terapéutica de una determinada planta se caracteriza por su modo de desarrollo, por su porte, por la gestualidad, por su perfume y por la manera como ella interactúa en su medio ambiente. Las plantas que nacen rastreras al suelo cargan en sí un significado diferente de aquellas que se dirigen de forma intempestiva hacia el sol. Hay plantas que les gusta vivir aisladas y otras que prefieren estar acompañadas ; algunas buscan la luz del sol, mientras que otras prefieren desarrollarse en la penumbra. Las plantas, así como todos los seres vivos, son sometidas a la influencia de fuerzas opuestas, telúricas y cósmicas, provenientes de la Tierra y del Cosmos.

Los aromas, además de establecer un contexto propicio a los recuerdos, también influencian el humor gracias al componente hedónico, induciendo diversos tipos de sensación, cual sea, relajación o estímulo. La representación cerebral de la calidad de un aroma se modifica de acuerdo con las experiencias sensoriales de cada uno, produciendo reacciones emocionales y modificaciones fisiológicas asociadas. El hecho de que nos gusta o no el olor de un aceite esencial no es insignificante. Un aroma puede potenciar nuestras debilidades, colocándonos en un estado incómodo, o, inversamente, traducir un estado de equilibrio interno. Por esta razón, los aceites esenciales constituyen una herramienta de diagnóstico y seguimiento psicoemocional.

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